viernes, 20 de abril de 2018

Es Dubai (No Kuwait) (II)




La semana pasada volví a hacer una escapada a Dubai, aunque esta vez por pura diversión y acompañado además de mi novia, la mejor persona con la que poder compartir esta experiencia. Fue un viaje cortito, solo día y medio, pero dio bastante de sí como veréis.


Llegamos un miércoles por la mañana y, tras un pequeño descanso, salimos a comer por el barrio de Bastakiya, la parte más antigua de la ciudad. Encontramos un sitio muy recomendable en una balconada al lado del canal, el restaurante Bayt al Wakeel, desde donde disfrutar de unas vistas que nos recordaron, salvando las distancias, a la zona del Bósforo en Estambul pero a menor escala. Para llegar hasta aquí hay que atravesar parte del zoco antiguo, más atractivo visualmente que el de Kuwait pero también con más vendedores a la caza del turista (se recomienda paciencia). Por el módico precio de 1 dirham (20 céntimos de euro) es posible dar un pequeño paseo en barca hasta la orilla opuesta del canal, donde seguir paseando por la zona del embarcadero.









De vuelta a la orilla del zoco, seguimos paseando en dirección al complejo cultural de Al Fahidi, posiblemente una de las mejores zonas para conocer a fondo la historia y la cultura de los Emiratos. Para abrir boca, hicimos un alto en un fuerte del siglo XVIII que alberga en su interior el museo de Dubai, con diversas salas que repasan el recorrido histórico de esta ciudad. Se han encontrado restos arqueológicos de los primeros emplazamientos humanos aquí, hace 3000 años antes de Cristo, sin embargo, no podemos hablar de Dubai como ciudad en sí hasta ya entrado el siglo XIX, cuando una tribu, Bu Flasa, se instaló en torno a la zona del canal. En aquel entonces todavía no se sabía nada de los yacimientos petrolíferos y pocos podían imaginar que se llegaría a convertir en la metrópoli que es en la actualidad.
Interior del museo


Por la tarde teníamos pensado buscar un sitio desde donde ver la puesta de sol cerca del icónico hotel Burj al Arab, pero no nos dio tiempo y nos fuimos a verla desde la playa Barasti, cerca de donde nos alojábamos. Lo que vimos aquí no tenía nada que ver con un país árabe. Eso más bien parecía Ibiza, con la gente (la inmensa mayoría extranjeros) bebiendo cerveza y bailando música electrónica al atardecer. De momento no me consta que existan sitios así en Kuwait (¿alguien tiene alguna información?). Por la noche quedamos con María, una vieja amiga española que conocí en la India hace 9 años. Estuvimos en la zona de Dubai Marina, una auténtica feria repleta de restaurantes y pubs de todo tipo. Por todo ello no me extraña que Dubai sea una de las ciudades preferidas por los extranjeros que trabajan en el Golfo Pérsico, aunque personalmente yo no sé hasta cuándo podría vivir en esa especie de burbuja.


Al día siguiente teníamos pensado subir al mirador del Burj Khalifa, en cuyos alrededores ya estuve la primera vez en Dubai. María nos recomendó pasar de sacar la entrada turística y subir directamente a un restaurante llamado Atmosphere en la planta 122 del famoso rascacielos y pedir un desayuno, que al final salía más rentable. Llegamos a las 11, con lo que no nos dejaron pasar, así que, como vimos que la cola de turistas era tremendamente larga, decidimos quedarnos dando vueltas por la zona sin más. Más tarde, antes de tirar para el aeropuerto, pasamos por Madinat Jumeirah, una especie de ciudad en miniatura, con sus tiendas, sus restaurantes, hotel, etc., cerca del famoso Burj al Arab, uno de los símbolos de Dubai.

Es interesante ver los esfuerzos que tiene que hacer la gente para sacar el Burj Khalifa entero



Corto pero intenso. Una vez más pude darme cuenta de las enormes diferencias entre Kuwait y Dubai, mucho más si cabe después de explorar las zonas de ocio. No creo que me gustara establecerme allí, pero para escapadas como esta no viene mal. Está bien poder disfrutar de vez en cuando de ciertas “tentaciones”, difíciles de encontrar en el país en el que vivimos. Lo más seguro es que haya más episodios descubriendo más rincones de esta ciudad.


lunes, 9 de abril de 2018

Bueno, bonito y barato


En estos días que he vuelto a pillar vacaciones, he aprovechado para recorrer con calma uno de los lugares en Kuwait que más me gusta, el zoco Mubarakiya, que ya mencioné de pasada en otra entrada. Esta vez pasé algo más de tiempo, escudriñando cada rincón y fijándome más en los detalles de este mercado cuya historia se remonta a unos 200 años atrás. Hoy día sigue siendo uno de los puntos clave del comercio kuwaití.


Pasear por las diferentes galerías del zoco es una buena manera de adentrarse en el Kuwait más pintoresco. Los hilillos de humo del incienso y su olor característico impregnan gran parte del recorrido, salpicado por el colorido de los puestos para todos los gustos. Desde las famosas especias, dátiles y frutos secos, hasta las tiendas de alfombras y prendas de vestir tradicionales, uno se ve envuelto enseguida en una especie de magia, característica de este tipo de rincones en Oriente Medio.



Aparte de hacer compras y conseguir artículos a un precio inferior al de otras zonas comerciales de la ciudad, en Mubarakiya también es posible comer de lujo y disfrutar de un buen café, té o un zumo natural en cualquiera de sus cafeterías y restaurantes. Para mí, los mejores garitos para saborear las delicias locales están en la parte del interior, en un pequeño patio cerca de la zona de las frutas.

Quizás es verdad que este no sea tan espectacular y bullicioso como algunos zocos de otros países árabes, pero Mubarakiya no deja a nadie indiferente. Es uno de los lugares más animados en Kuwait y de paso obligado para cualquier visitante. En este enlace podéis encontrar un plano detallado del recinto, cortesía de Bazaar Town: http://bazaar.town/wp-content/uploads/2015/01/Souq-Al-Mubarakiya-Map.pdf

 

lunes, 2 de abril de 2018

El "mega museo"


El pasado jueves tuve la oportunidad de visitar por primera vez, junto a mi novia y unos amigos, el centro cultural Sheikh Abdullah Al-Salem, inaugurado hace unas pocas semanas. Este complejo de 13 hectáreas, que incluye en su interior seis edificios temáticos y un teatro, es uno de los más grandes del mundo dedicado a la cultura y las ciencias y se ha convertido ya en uno de los lugares emblemáticos de Kuwait, que sigue avanzando en su proceso de modernización.

Cada edificio del complejo está dedicado a un campo de conocimiento. Justo al principio, a la derecha, hay un museo dedicado al espacio. Enfrente, a la izquierda, está el museo de las artes y las ciencias islámicas, que también contiene un centro de bellas artes. Avanzando hacia el fondo, tras dejar atrás el teatro a la derecha, están los dos edificios que componen el museo de ciencia y tecnología, y al final del todo, otras dos estructuras que albergan el museo de historia natural. Cada uno de estos edificios, a su vez, está dividido por salas temáticas con un formato muy interactivo e innovador.


Una de las partes que más me gustó fue el museo de historia natural. Me encantó toda la parte de la historia de la vida en el planeta, desde los primeros organismos pluricelulares hasta nuestros días, pasando por la era de los dinosaurios y otras especies ya extinguidas. Me hizo recordar con cariño la afición que tenía cuando era pequeño a los libros de animales y disfruté repasando conocimientos que aún siguen ahí enquistados en alguna parte de mi cerebro. Otra zona digna de visitar es la de los ecosistemas, en especial la parte en la que se recrea un bosque tropical, aunque sin tantos sudores, eso sí.


La parte dedicada a las ciencias y la tecnología también se distribuye en dos edificios, de los que solo recorrimos la sección del cuerpo humano. Aquí se repasan las funciones fisiológicas y las partes que componen nuestra anatomía, incluyendo un rincón en torno a los procesos psicológicos, donde poner en práctica la memoria a corto plazo o comprobar el perfil de personalidad a través de un test, entre otras cosas.

La experiencia fue sensacional pero nos dejo exhaustos a todos. En las dos horas y media que pasamos allí solo nos dio tiempo a ver una tercera parte de todo el centro, así que habrá que repetir. En el siguiente enlace podéis encontrar toda la información acerca de este lugar incluyendo precios y horarios: https://www.ascckw.com/
Aprovechad que todavía no ha llegado el calor fuerte y haced una visita porque merece mucho la pena.