viernes, 21 de septiembre de 2018

¿Y qué me traigo?


Preparar la maleta antes de un viaje supone para mucha gente una experiencia estresante, sobre todo cuando se va a un país por primera vez y por un tiempo largo. En el caso de Kuwait, en el tiempo que llevo aquí me he dado cuenta de que se puede encontrar prácticamente todo lo que uno puede necesitar en el día a día y, salvo algún que otro producto aislado, apenas he echado de menos nada. También depende del país de donde uno venga y del tipo de cosas que allí se consumen. En este post me centraré en España y lo que la comunidad de paisanos y paisanas suele recomendar traer, ya sea porque el precio aquí es mucho más alto o simplemente porque es casi imposible encontrarlo.























Una de las cuestiones básicas es saber qué tipo de ropa llevar. Si el objetivo es pasar como mínimo un año conviene incluir alguna prenda de abrigo, aunque sea un jersey o una chaquetilla de entre tiempo. Yo el año pasado apenas pasé frío y me bastó con una chaqueta de cuero. Para el calor, mejor si la ropa es de algodón o lino y de colores claros. Pero, como digo, aquí hay tiendas de ropa a patadas, solo que el precio comparado con España es tres veces más caro por lo menos.

Lo mismo al final os animáis con la ropa local























En relación con el tiempo, en concreto con el sol, resulta útil también llevarse alguna crema protectora e hidratante, si sois de piel sensible. Aquí el clima es bastante seco la mayor parte del año y te deja la piel como la mojama. También hay gente a la que la sequedad del ambiente le afecta el cabello, con lo que no viene mal tampoco contar con un buen champú para prevenir problemas. De nuevo me reitero, en Kuwait también existen tiendas de cosméticos, farmacias, etc., pero si soléis usar un producto concreto que os va bien, mejor echar un par de cajitas por si acaso.

Mis dos imprescindibles























Entrando ya en el apartado de alimentación, he leído que aquí es casi imposible encontrar nuez moscada y levadura fresca. Si sois de tazón de Cola Cao por las mañanas, traeos un par de botes porque aquí no se encuentra (aunque aquí Natalia escribe que lo encontró en Saveco). Tampoco viene mal echar algún paquete de pipas o de quicos gordos por si queréis hacer alguna fiesta de bienvenida.

Altramuces si hay, no os preocupéis


















Seguramente me habré dejado algún elemento fundamental en la lista. Si es así, por favor, añadidlo en los comentarios que seguro que a alguien le puede venir bien. La verdad es que al final es más el estrés previo al viaje lo que hace que nos afanemos en llevar todo lo posible, que la necesidad real. Al final, uno encuentra aquí casi todo y, de no ser así, se acaba acostumbrando y adaptando. Eso es lo más importante que debéis traer a Kuwait: una mente abierta, paciencia y flexibilidad.

¡Buen viaje a los que estéis a punto de venir!



viernes, 14 de septiembre de 2018

Con el sudor del de enfrente


Hace un par de semanas apareció un estudio de la Organización Mundial de la Salud en el que se analizaba la frecuencia de ejercicio físico en 168 países del mundo. El resultado colocó a Kuwait en el último lugar de la lista, catalogándolo como el país más perezoso en este sentido. Según las encuestas realizadas, un 67% de la población kuwaití no realiza bastante ejercicio físico. De acuerdo con la OMS, esta actividad debería ser de al menos 75 minutos a la semana si es intensa o 150 minutos si se trata de ejercicio moderado. Aquí está el estudio completo (en inglés) por si lo queréis analizar con más detalle: https://www.thelancet.com/journals/langlo/article/PIIS2214-109X(18)30357-7/fulltext



Una de las razones de esta falta de hábitos deportivos entre los kuwaitíes puede deberse en parte a la meteorología. Todos sabemos que el calor amodorra y las altas temperaturas limitan las posibilidades de salir a correr o pasear en bicicleta, por ejemplo. Sin embargo, esto no debería ser excusa ya que el país cuenta con cada vez más clubes deportivos y gimnasios, además de varias competiciones, sobre todo de noviembre hasta abril. Otro de los motivos, relacionado también con lo anterior, es la enorme dependencia que parece que la gente tiene del coche para ir a cualquier lado. Lo más llamativo que he llegado a ver es cuando los conductores se paran en la puerta de alguna tienda o restaurante, pitan para que alguien salga y les atienda, y piden lo que desean sin bajarse del coche. Creo que no he visto gesto de flojera más grande en mi vida.

Grupo de aerobic amenizando a los participantes en la carrera Run Kuwait For a Cause

Estos datos sobre la baja frecuencia del ejercicio físico en Kuwait no dejarían de verse como una mera anécdota si no fuera por los riesgos para la salud asociados al sedentarismo. Esto, unido a la creciente tendencia de consumo de comida rápida entre los kuwaitíes, ha contribuido a que su país encabece el ranking de obesidad en el mundo, con un 42% de su población con esta característica. Esto es algo de lo que me doy cuenta cuando voy algún centro comercial, el sitio donde los locales pasan más tiempo. Especialmente preocupante es la prevalencia de obesidad infantil. A ver si se ponen las pilas y organizan alguna campaña de sensibilización sobre este asunto, porque se les está yendo de las manos.
 

Por mi parte, de momento no he salido ningún día a correr desde que regresé, más que nada porque no quiero que me dé un sincope. Me limito a hacer flexiones, abdominales y otros ejercicios en casa, y a saltar un poco a la comba para mantener la forma. Tengo ganas de que empiece a refrescar, al menos por las noches, y recuperar el hábito del running como el año pasado. También quisiera volver a jugar al badminton, a ver si este año encuentro algún sitio chulo por la zona de Salmiya. ¡Avisadme si alguien se apunta!

viernes, 7 de septiembre de 2018

En el nombre del padre (y del abuelo, del bisabuelo...)


En estos primeros días en la escuela, una de mis labores habituales está siendo ordenar los archivos personales de cada alumno y organizando los que han entrado nuevos este año. Al haber estado comprobando los nombres y apellidos de los estudiantes antes de introducir su ficha en el archivo, he podido notar, en ocasiones, la destacable longitud de algunos de ellos. Esto me ha llevado a investigar un poco más sobre el interesante mundo de la onomástica árabe.

Los 99 nombres de Alá, en la cúpula de la Gran Mezquita de Kuwait
Abdullah Ahmed Mohammed Faisal Ali Abdul Aziz Al-Mubarak. Este es un ejemplo ficticio de lo que podría ser un nombre cualquiera en los países árabes. Actualmente, es cierto que la manera de llamar a una persona se ha simplificado mucho, usando solo un nombre de pila y el nombre de familia (llamado nisbah), pero tradicionalmente el nombre lleva también el nombre del padre, del abuelo y, a veces, hasta el del bisabuelo y generaciones anteriores. Técnicamente, cada nombre debería ir seguido de las partículas ibn (“hijo”) o bint (“hija”), pero en la mayoría de países árabes se omiten.

Monumento al poeta y filósofo cordobés, Ibn Hazm (fuente: Wikipedia)















En ocasiones, hay una palabra que precede al nombre, llamada kunya, que expresa respeto y honor hacia otra persona. Algunos de los más comunes son Abu (“padre de”), Umm (“madre de”) o Abdul (“siervo de”). Uno de los errores más frecuentes que cometemos en Occidente es separar la kunya del nombre con el que se relaciona, tratando esta palabra como un nombre aparte. Es decir, si llamamos a alguien simplemente Abu, sería como llamarle “padre de”, no tendría sentido sin el nombre que viene detrás.

Kareem Abdul (siervo de) Jabbar (fuente: Pinterest)



















Esta manera de nombrar explicaría por qué desde que estoy en Kuwait, cuando alguien emite un documento oficial con mi nombre, a veces solo utilice Francisco y mi segundo apellido, pensando que este es mi nombre de familia. Mi segundo nombre (tengo uno compuesto) y mi primer apellido los suelen omitir ya que posiblemente piensen que se trata del nombre de mi padre y el de mi abuelo respectivamente. ¿A alguien más le ocurre esto en los países árabes?

Un saludo y hasta la próxima.