sábado, 22 de febrero de 2020

Ferry a Failaka


A falta de pocos meses para despedirnos de Kuwait, mi mujer y yo estamos intentando completar la lista de cosas que aún tenemos pendientes por hacer aquí. Hace unas semanas, por ejemplo, visitamos por fin la isla de Failaka, a unos 20 kilómetros de las costas kuwaitíes. Un sitio que se ve enseguida y al que merece la pena ir, aunque solo sea por salir de la rutina y escapar del ruido y el aire de la ciudad.



Hay dos compañías de transporte que ofertan trayectos desde la zona de Salmiya a Failaka. Nosotros nos decantamos por coger el ferry de KPTC, que sale del puerto de Ras’ Al Ard. El viaje vale 5 dinares ida y vuelta, y suele tardar entre una hora y hora media, dependiendo de las condiciones climáticas. También está la opción de tomar el barco de la compañía Ikarus, desde Marina Crescent. El billete es más caro (14 dinares ida y vuelta) pero se tarda menos (unos 40 minutos). Es importante que verifiquéis a qué hora sale el ferry de vuelta porque el horario varía de un día para otro.




Una vez que llegamos a la isla había que buscar la mejor manera de ver los principales puntos. No teníamos mucho tiempo (ese día solo había un barco de vuelta a Salmiya) así que nos decidimos por alquilar un autobús entre cinco personas (precio total 20 dinares a dividir entre todos, por una hora de ruta). Otras opciones son alquilar una bicicleta (5 dinares la hora)u, n coche eléctrico de dos plazas (20 dinares la hora) o un carrito de esos que hay en los campos de golf. Si se tiene tiempo de sobra y la climatología lo permite se puede también recorrer a pie (los principales puntos de interés están a una distancia asequible). La compañía Ikarus también ofrece un paquete completo de 20 euros por persona que incluye el transporte hasta Failaka y la vuelta, almuerzo y un tour de una hora en autobús.

"Heritage Village", donde se alquilan los vehículos



El tour que alquilamos comprende tres puntos de interés. El primero de ellos es una especie de cementerio de transportes bélicos iraquíes y otros restos de la guerra del Golfo de 1991. La siguiente parada es una pequeña granja de camellos y, después, un último alto en la puerta de los restos de la antigua sede del Banco Nacional de Kuwait en la isla, cuyas paredes están llenas de agujeros de proyectiles. Junto a este edificio hay otros más que recuerdan los desmanes de la invasión militar iraquí. Lo que ahora es prácticamente un pueblo fantasma (aunque todavía hay residentes que se resisten a abandonar la zona) acogió en su momento a unas 2000 personas que, en su mayoría, nunca regresarían a la isla.






Aparte de lo que vimos, hay algunos restos arqueológicos de los babilonios y de los griegos en algunos puntos de la isla, que no pudimos visitar (creo que el acceso a estos sitios está restringido). También se pueden hacer actividades como montar en moto de agua o en catamarán o, simplemente, disfrutar de la playa y darse un baño en el mar. Para nosotros, a pesar de tener que verlo todo con el tiempo justo, estuvo bien, sobre todo, por hacer algo diferente y cambiar de ambiente.

Espero que disfrutéis de las festividades por la conmemoración de la liberación de Kuwait y el Día Nacional de esta semana. Yo seguiré apurando lo que me queda por ver en este país y contando sobre ello en próximas entradas.

¡Hasta la próxima!