lunes, 18 de noviembre de 2019

Rumbo a Qatar


El pasado jueves estuve viendo, junto al director de mi colegio y otro colega, el partido entre las selecciones de Kuwait y China Taipei, clasificatorio para el mundial de fútbol de Qatar en 2022. Esta fue la segunda vez que asistí a una ronda de clasificación para un campeonato internacional (la primera fue aquel partido de clasificación para la Eurocopa de 2008 entre Letonia y España, en Riga) pero, viendo la poca asistencia de público, eso más bien parecía una pachanga de amiguetes. Me extrañó que no hubiera venido más gente, más aún cuando la entrada era gratuita y hacía una noche estupenda.
El resultado final fue de 9 a 0 para el equipo kuwaití que apenas sudó para vencer a una China Taipei que ni siquiera pisó el área rival en todo el partido. Jugadas, regates y goles aparte, este evento supuso una oportunidad para descubrir un poquito más la cultura local, en este caso dentro del contexto de un espectáculo deportivo.



Como curiosidad debo comentar que en los estadios de Kuwait hay diferentes gradas: Unas para hombres solteros solos, donde no se permite la entrada de mujeres, y otras para familias. Nosotros nos fuimos a la parte familiar ya que también venía la esposa de mi director. Allí, aparte de padres y madres con niños, también había algunos grupos de mujeres solas de diferentes edades, que no pararon de animar en todo el partido. El ambiente en esta zona era bastante festivo y animado.
También en esta parte había un grupito de aficionados de China Taipei. Como anécdota, al principio del partido, a una de las seguidoras del equipo visitante le quitaron la bandera que llevaba para animar a los suyos. Supongo que lo hicieron por no ser la que reconoce la FIFA en sus competiciones y, por tanto, podría crear controversias de tipo diplomático.


Este resultado pone a Kuwait como segunda de su grupo, por detrás de Australia, que ganó a Jordania a domicilio. Los jordanos tienen los mismos puntos que los kuwaitís, pero la diferencia de goles es mejor en los últimos. En este momento, los equipos de la zona Asia se encuentran en la segunda ronda de clasificación, con 40 selecciones distribuidas en 8 grupos de 5 equipos. Al final de la ronda se clasifican los primeros de cada grupo y los 4 mejores segundos, por lo que Kuwait aún tiene algunas opciones. De momento ahí va, empatada a puntos con otras selecciones en segundo lugar, como Tailandia o China, mira por dónde.




















La selección de Kuwait solo ha participado en un mundial de fútbol. Fue precisamente en España, en 1982. En aquella ocasión no pasaron de la primera ronda tras empatar con Checoslovaquia y perder contra Inglaterra y Francia. Fue en el partido contra los galos cuando se produjo uno de los incidentes más bochornosos de la historia de los mundiales, cuando el arbitro del partido anuló un gol a Francia tras las quejas del presidente de la federación de fútbol kuwaití, que incluso bajó al campo a hablar directamente con el colegiado. En este vídeo podéis encontrar más información sobre este momento.


Kuwait jugará el siguiente partido en casa el 31 de marzo contra Jordania, en lucha por la segunda plaza del grupo. Siento curiosidad por saber qué pasará en este encuentro, al que seguramente acudirán más espectadores tanto por la rivalidad geográfica como por todo lo que está en juego. Allí espero estar de nuevo dándolo todo, ¿alguien más se apunta?


lunes, 11 de noviembre de 2019

Verde que te quiero verde


Ya estamos en noviembre y, por tanto, se puede decir que empieza la vida en Kuwait. Es decir, por fin tenemos un tiempo agradable, con el que poder salir y caminar por la calle sin riesgo de sufrir un síncope. Es también un buen momento para volver a practicar aficiones como, por ejemplo, la jardinería, la cual se convierte en una frustración constante bajo temperaturas extremas. En este sentido, el mejor lugar en Kuwait donde encontrar plantas, semillas y otros productos relacionados es el llamado “Green Market”, una extensión del “Friday Market”, situado en la zona de Shuwaikh Industrial (ver ubicación exacta pinchando aquí).



Situado entre grises naves industriales y carreteras polvorientas, el Green Market es una especie de oasis donde, aparte de poder comprar casi cualquier tipo de plantas, se puede aprovechar para dar un paseo y disfrutar del colorido, el aroma y, por qué no, también del sabor de la flora expuesta en las diferentes tiendas. Algunos de los establecimientos son tan grandes que parecen un pequeño jardín botánico. Como digo, hay una variedad muy grande de plantas y es difícil decidirse. Conviene ir con tiempo para explorar bien. A veces los precios pueden variar ligeramente de tienda a tienda. Además, hay que recordar que el regateo también es bienvenido. 

Nosotros al final nos llevamos algunas plantas de interior y un semillero donde intentaremos producir tomates cherry, guindillas picantes y girasoles. Ahí es nada.



Hablando de verde, en Kuwait no hay muchos lugares en los que poder tomarse un respiro rodeado de vegetación. Sé que hay un jardín botánico, pero me han dicho que solo abren al público los jueves por la mañana. Aparte, hay algunos parques entre los que destacan, sobre todo, el Shaheed Park en Kuwait City, y el Boulevard Park, en Salmiya. De noviembre a abril, estos rincones suelen estar muy concurridos, especialmente los viernes y los sábados. Y luego está la llamada Green Island, la isla verde, donde la gente suele ir a hacer barbacoas cerca del mar.

Shaheed Park

Salmiya Park, al lado de mi casa


Sin ignorar las limitaciones e inconveniencias que se pueden encontrar en cualquier momento del año en Kuwait, lo cierto es que es llegar noviembre y verlo todo con ojos muy diferentes. Es un placer poder salir a correr sin acabar exhausto, tener la opción de ir a algún sitio cercano andando (a pesar de la falta de aceras), poder sentarse a comer en una terraza, etc. Es, de verdad, otro país.


sábado, 12 de octubre de 2019

Exudación total


Un 12 de octubre más. Uno más que paso fuera del país del que se supone hoy debería estar orgulloso y apenado por no poder disfrutar del mismo. Es este día un momento perfecto para reflexionar sobre todo lo que ha supuesto y supone todo este tiempo fuera del lugar en el que nací, y cómo ello afecta a mi identidad cultural y sentimientos asociados a lo que llamamos patria. No quiero ver este tema con los cristales de“hater”, al que parece que le da urticaria cuando ve una bandera o escucha un himno, a tanto no llego. Sin embargo, reconozco que mis emociones hacia los símbolos de mi nación no son ni más ni menos positivos que los que pueda sentir por cualquiera de aquellos países en los que he estado viviendo antes, o con los que tengo algún tipo de conexión afectiva (como Tailandia, por ejemplo).

La humedad que está haciendo estos días en Kuwait, madre mía























 
Gran parte de la desconexión emocional y el desapego hacia mi tierra viene explicada, entre otras cosas, por el problema del voto rogado (como ya expliqué hace un año). Intenté votar tanto en las elecciones autonómicas andaluzas de diciembre de 2018 como en las últimas generales de abril pero, una vez más, me quedé sin recibir las papeletas para votar. Por tanto, no conseguí ser la primera persona de nacionalidad española que consigue votar desde Kuwait desde que existe la ley del voto rogado. Es normal, pues, que, si no nos dejan participar en nuestro sistema democrático, llegue un momento en el que nos sintamos como si no contáramos.
Me parece lamentable que, con todo el tiempo que han tenido, nuestros diputados todavía no hayan podido modificar esta ley que, elección tras elección, sigue condenando a miles de españoles en el exterior al ostracismo y llevándonos en algunos casos a la total indiferencia con respecto a lo que pase en España.

























Como dije antes, no siento rechazo por España, a pesar del clientelismo, nepotismo y enchufismo que por allí sigue campando y que lleva a mucha gente al hartazgo y a irse a otro sitio, qué va. Me siguen gustando muchas cosas de mi país y por las que puedo sentir orgullo. Por ejemplo, la educación y la sanidad pública, que siguen manteniendo un nivel de profesionalidad enorme a pesar de los recortes. También los servicios sociales y las personas que se levantan cada mañana para ayudar a los que más lo necesitan, ya sean mayores, personas inmigrantes o cualquier otro colectivo. Es también digna de mención la labor humanitaria que siguen haciendo en el Mediterráneo las organizaciones no gubernamentales, salvando a cientos de personas de una muerte segura. Todo esto sí que me enorgullece. Y, por supuesto, que sigo pensando que España puede ser un lugar genial para vivir y no descartaría volver algún día.

























No tengo mucho que celebrar en este día, aparte de que es sábado y tengo día libre. Mi alegría no viene dada por tener una nacionalidad concreta sino por la gente que me rodea y me apoya; por el trabajo que hago cada día y ver cómo los cambios positivos se van produciendo, aunque a veces cueste; por la educación que he recibido y que ahora explica la persona que soy… ¡ah!  Y también me alegra poder anunciar que mi libro ya está disponible en inglés, por si conocéis a alguien no hispano hablante al que le pudiera interesar (aquí está el link en Amazon, por ejemplo: https://www.amazon.es/My-Own-Eyes-Paco-V%C3%A1zquez/dp/8417102396 )

























Y nada más, que ya he soltado bastante la turra hoy. Un saludo a todos los españoles y españolas en Kuwait y en otros países del mundo, por vosotros va esta entrada, una vez más. Y a los que estáis en España, pasad una buena fiesta de la Hispanidad, la celebréis como la celebréis, y cuidado con las farolas.