jueves, 4 de octubre de 2018

Tesoros ocultos

En las primeras semanas de orientación a finales de agosto, mi escuela organizó una serie de actividades dirigidas al personal nuevo, para ayudarnos en el proceso de aclimatación. En los fines de semana de septiembre han continuado los eventos. Al último de ellos hasta la fecha me apunté ya que fue una excursión a un sitio que el curso pasado no conseguí visitar: el cuartel general del fondo árabe para el desarrollo económico y social (Arab Fund for Social and Economic Development). Aparte de esta organización, el edificio acoge otras tres relacionadas con la Liga Árabe y los países miembros. Fue una visita muy interesante y sorprendente, por la cantidad de detalles y curiosidades que aloja este lugar.

Detrás de lo que puede parecer una insulsa y fría fachada se esconde una maravilla arquitectónica, que combina a la perfección modernidad y tradición. El edificio, inaugurado en 1994, acoge varias oficinas, una biblioteca y unas cuantas salas de reuniones a cual más impresionante. Hay diversas salas temáticas, dedicadas a un país en particular y su estilo, como la sala tunecina o la siria. También cuenta con una con una sala de oración y un atrio interior con árboles e incluso pájaros. La decoración es formidable y, entre otros elementos, hay verdaderas piezas de museo.

Panorámica de la sala multiusos



Sala de oración
El edificio está diseñado de modo que consiga aislar el calor y permitir el máximo de luz natural al mismo tiempo. Todos los detalles (el tamaño de las ventanas, el ángulo de los rayos del sol a determinadas horas, el material utilizado en cada área, la acústica, etc.) están calculados con precisión milimétrica, como pudimos ir descubriendo gracias al señor que nos guió, el mismísimo diseñador de los planos de esta obra maestra. Todo un lujazo.























Nos encantó el sitio y esa idea de diversidad que transmite, dentro de una armonía constante. Fue una visita, como digo, que nos sorprendió, más que nada por lo difícil que parece encontrar lugares bonitos en Kuwait. Se demuestra una vez más que es cuestión de investigar un poquito y estar al tanto de los que la gente va informando. Si queréis más información sobre este edificio, podéis visitar su página web en este enlace (en inglés):





viernes, 21 de septiembre de 2018

¿Y qué me traigo?


Preparar la maleta antes de un viaje supone para mucha gente una experiencia estresante, sobre todo cuando se va a un país por primera vez y por un tiempo largo. En el caso de Kuwait, en el tiempo que llevo aquí me he dado cuenta de que se puede encontrar prácticamente todo lo que uno puede necesitar en el día a día y, salvo algún que otro producto aislado, apenas he echado de menos nada. También depende del país de donde uno venga y del tipo de cosas que allí se consumen. En este post me centraré en España y lo que la comunidad de paisanos y paisanas suele recomendar traer, ya sea porque el precio aquí es mucho más alto o simplemente porque es casi imposible encontrarlo.























Una de las cuestiones básicas es saber qué tipo de ropa llevar. Si el objetivo es pasar como mínimo un año conviene incluir alguna prenda de abrigo, aunque sea un jersey o una chaquetilla de entre tiempo. Yo el año pasado apenas pasé frío y me bastó con una chaqueta de cuero. Para el calor, mejor si la ropa es de algodón o lino y de colores claros. Pero, como digo, aquí hay tiendas de ropa a patadas, solo que el precio comparado con España es tres veces más caro por lo menos.

Lo mismo al final os animáis con la ropa local























En relación con el tiempo, en concreto con el sol, resulta útil también llevarse alguna crema protectora e hidratante, si sois de piel sensible. Aquí el clima es bastante seco la mayor parte del año y te deja la piel como la mojama. También hay gente a la que la sequedad del ambiente le afecta el cabello, con lo que no viene mal tampoco contar con un buen champú para prevenir problemas. De nuevo me reitero, en Kuwait también existen tiendas de cosméticos, farmacias, etc., pero si soléis usar un producto concreto que os va bien, mejor echar un par de cajitas por si acaso.

Mis dos imprescindibles























Entrando ya en el apartado de alimentación, he leído que aquí es casi imposible encontrar nuez moscada y levadura fresca. Si sois de tazón de Cola Cao por las mañanas, traeos un par de botes porque aquí no se encuentra (aunque aquí Natalia escribe que lo encontró en Saveco). Tampoco viene mal echar algún paquete de pipas o de quicos gordos por si queréis hacer alguna fiesta de bienvenida.

Altramuces si hay, no os preocupéis


















Seguramente me habré dejado algún elemento fundamental en la lista. Si es así, por favor, añadidlo en los comentarios que seguro que a alguien le puede venir bien. La verdad es que al final es más el estrés previo al viaje lo que hace que nos afanemos en llevar todo lo posible, que la necesidad real. Al final, uno encuentra aquí casi todo y, de no ser así, se acaba acostumbrando y adaptando. Eso es lo más importante que debéis traer a Kuwait: una mente abierta, paciencia y flexibilidad.

¡Buen viaje a los que estéis a punto de venir!



viernes, 14 de septiembre de 2018

Con el sudor del de enfrente


Hace un par de semanas apareció un estudio de la Organización Mundial de la Salud en el que se analizaba la frecuencia de ejercicio físico en 168 países del mundo. El resultado colocó a Kuwait en el último lugar de la lista, catalogándolo como el país más perezoso en este sentido. Según las encuestas realizadas, un 67% de la población kuwaití no realiza bastante ejercicio físico. De acuerdo con la OMS, esta actividad debería ser de al menos 75 minutos a la semana si es intensa o 150 minutos si se trata de ejercicio moderado. Aquí está el estudio completo (en inglés) por si lo queréis analizar con más detalle: https://www.thelancet.com/journals/langlo/article/PIIS2214-109X(18)30357-7/fulltext



Una de las razones de esta falta de hábitos deportivos entre los kuwaitíes puede deberse en parte a la meteorología. Todos sabemos que el calor amodorra y las altas temperaturas limitan las posibilidades de salir a correr o pasear en bicicleta, por ejemplo. Sin embargo, esto no debería ser excusa ya que el país cuenta con cada vez más clubes deportivos y gimnasios, además de varias competiciones, sobre todo de noviembre hasta abril. Otro de los motivos, relacionado también con lo anterior, es la enorme dependencia que parece que la gente tiene del coche para ir a cualquier lado. Lo más llamativo que he llegado a ver es cuando los conductores se paran en la puerta de alguna tienda o restaurante, pitan para que alguien salga y les atienda, y piden lo que desean sin bajarse del coche. Creo que no he visto gesto de flojera más grande en mi vida.

Grupo de aerobic amenizando a los participantes en la carrera Run Kuwait For a Cause

Estos datos sobre la baja frecuencia del ejercicio físico en Kuwait no dejarían de verse como una mera anécdota si no fuera por los riesgos para la salud asociados al sedentarismo. Esto, unido a la creciente tendencia de consumo de comida rápida entre los kuwaitíes, ha contribuido a que su país encabece el ranking de obesidad en el mundo, con un 42% de su población con esta característica. Esto es algo de lo que me doy cuenta cuando voy algún centro comercial, el sitio donde los locales pasan más tiempo. Especialmente preocupante es la prevalencia de obesidad infantil. A ver si se ponen las pilas y organizan alguna campaña de sensibilización sobre este asunto, porque se les está yendo de las manos.
 

Por mi parte, de momento no he salido ningún día a correr desde que regresé, más que nada porque no quiero que me dé un sincope. Me limito a hacer flexiones, abdominales y otros ejercicios en casa, y a saltar un poco a la comba para mantener la forma. Tengo ganas de que empiece a refrescar, al menos por las noches, y recuperar el hábito del running como el año pasado. También quisiera volver a jugar al badminton, a ver si este año encuentro algún sitio chulo por la zona de Salmiya. ¡Avisadme si alguien se apunta!

viernes, 7 de septiembre de 2018

En el nombre del padre (y del abuelo, del bisabuelo...)


En estos primeros días en la escuela, una de mis labores habituales está siendo ordenar los archivos personales de cada alumno y organizando los que han entrado nuevos este año. Al haber estado comprobando los nombres y apellidos de los estudiantes antes de introducir su ficha en el archivo, he podido notar, en ocasiones, la destacable longitud de algunos de ellos. Esto me ha llevado a investigar un poco más sobre el interesante mundo de la onomástica árabe.

Los 99 nombres de Alá, en la cúpula de la Gran Mezquita de Kuwait
Abdullah Ahmed Mohammed Faisal Ali Abdul Aziz Al-Mubarak. Este es un ejemplo ficticio de lo que podría ser un nombre cualquiera en los países árabes. Actualmente, es cierto que la manera de llamar a una persona se ha simplificado mucho, usando solo un nombre de pila y el nombre de familia (llamado nisbah), pero tradicionalmente el nombre lleva también el nombre del padre, del abuelo y, a veces, hasta el del bisabuelo y generaciones anteriores. Técnicamente, cada nombre debería ir seguido de las partículas ibn (“hijo”) o bint (“hija”), pero en la mayoría de países árabes se omiten.

Monumento al poeta y filósofo cordobés, Ibn Hazm (fuente: Wikipedia)















En ocasiones, hay una palabra que precede al nombre, llamada kunya, que expresa respeto y honor hacia otra persona. Algunos de los más comunes son Abu (“padre de”), Umm (“madre de”) o Abdul (“siervo de”). Uno de los errores más frecuentes que cometemos en Occidente es separar la kunya del nombre con el que se relaciona, tratando esta palabra como un nombre aparte. Es decir, si llamamos a alguien simplemente Abu, sería como llamarle “padre de”, no tendría sentido sin el nombre que viene detrás.

Kareem Abdul (siervo de) Jabbar (fuente: Pinterest)



















Esta manera de nombrar explicaría por qué desde que estoy en Kuwait, cuando alguien emite un documento oficial con mi nombre, a veces solo utilice Francisco y mi segundo apellido, pensando que este es mi nombre de familia. Mi segundo nombre (tengo uno compuesto) y mi primer apellido los suelen omitir ya que posiblemente piensen que se trata del nombre de mi padre y el de mi abuelo respectivamente. ¿A alguien más le ocurre esto en los países árabes?

Un saludo y hasta la próxima.

viernes, 31 de agosto de 2018

La noche y el día


Cuando me preguntan mi opinión sobre tal o cual país, siempre he pensado que no se trata tanto del lugar en sí como de las circunstancias y condiciones en las que me ha tocado vivir. Hace casi un año, tras mi primer mes en Kuwait, cuando alguien me preguntaba sobre mi experiencia de vida hasta ese momento, mis impresiones eran mayoritariamente negativas y no me veía viviendo aquí más allá de un curso académico. Sin embargo, al cambiar la situación, mi percepción ha sufrido un giro de 180º. Este país sigue teniendo multitud de cosas que no invitan a quedarse (calor, tráfico, escasez de lugares de ocio, etc.) pero al menos creo que, según por lo que llevo visto desde que regresé hace dos semanas, todo se va a hacer mucho más llevadero esta vez.


En primer lugar, la localización de mi apartamento no tiene nada que ver con la del curso pasado, en el remoto distrito de Fintas. Esta vez vivo en la zona de Salmiya, muy cerca de mi lugar de trabajo (unos 25 minutos a pie) y de los principales lugares de ocio. También resido en el mismo barrio que mi novia y la mayoría de mis amigos. Todo ello supone un aumento en la calidad de vida (se acabó el autobús) y una mejora de la vida social, con más y mejores posibilidades de salir por ahí. Por otra parte, el apartamento es una maravilla y suficientemente espacioso para una segunda persona, que espero pueda pronto compartir conmigo esta morada.





















A nivel laboral, la escuela en la que trabajo ahora ofrece mejores condiciones y más oportunidades de crecer en mi carrera. Además, esta vez somos dos orientadores y tendremos menos alumnos en nuestra ratio (el curso pasado, yo era el único orientador en Primaria, con alrededor de 1000 estudiantes). También, al haber menos profesores y profesoras, el ambiente que existe es más familiar y se respira buen rollo. El director parece un buen profesional y apoya nuestras propuestas, dándonos la oportunidad de desarrollarnos profesionalmente. Esta vez sí parece que estoy en el sitio adecuado.

Una vista de mi despacho, aún por decorar

Pero entre todas las alegrías con las que he empezado este nuevo curso, destaco sobre todo mi relación con mi pareja, que se ha hecho más fuerte si cabe después de un largo periodo sin vernos. Ella es mi principal apoyo aquí y día a día estoy más convencido que no podría haber nadie mejor con la que compartir el resto de mi vida. Con ella, toda mi vida en Kuwait cobra mucho más sentido si cabe.























Leyendo todo esto podréis comprender mejor que me hiciera gracia cuando este verano una vecina de Córdoba me dijera “a ver si tienes suerte y te sale algo de trabajo aquí”, a lo que yo respondí entre dientes “o no…”. No se tiene ni más ni menos suerte por vivir más o menos cerca del lugar de nacimiento, cada persona hace su vida donde más lo quieran y lo valoren. Mi familia y amigos en España me apoyan y se alegrarían infinitamente si volviera pero, tal y como está la cosa, con el paro por las nubes, salarios precarios, corrupción, poca inversión en educación y gente más preocupada de poner y quitar lacitos, a día de hoy no me quedan muchas ganas de regresar. Antes de verano probé a enviar algunos currículos a empresas de Córdoba donde quizás podría encajar. ¿Sabéis cuántas me respondieron? Tantas como pelos me quedan en la coronilla. Mientras que se le siga dando más importancia a la hija de la Pantoja que a la gente que dedica su vida a la investigación y a la mejora de la sociedad, muy mal vamos. Y no, señoras y señores, nada de lo que he comentado se le puede achacar a la inmigración. Más bien tendríamos que estar agradecidos a que exista mezcla de culturas, a ver si así podemos crear una España más diversa y heterogénea, al contrario de lo que pretenden algunos partidos, porque vaya tela.

Perdonad por la turra, pero si no digo todo esto, reviento. Paro ya, que me voy por las ramas :)

Un saludo a todo el mundo en este nuevo comienzo de curso y espero poder seguir actualizando semanalmente si el tiempo lo permite.

                                                                                                                       مَعَ ٱلسَّلَامَة

lunes, 7 de mayo de 2018

¿Y qué tal por allí?


Ya hace casi una semana que regresé a España después de unos frenéticos últimos días en Kuwait, en los que llegué a dudar si finalmente podría salir de allí por motivos de visados, pasaporte y gente empeñada en complicarme la vida. He tenido que venir a Córdoba para poder terminar las prácticas del máster que estoy haciendo y me quedaré aquí todo el verano hasta mediados de agosto por lo menos. El regreso me está viniendo muy bien, no solo por estar de nuevo con mi familia y amigos de toda la vida, sino para poder disfrutar de momentos y placeres que difícilmente puedo encontrar allí en el golfo Pérsico.


















Las primeras conversaciones que estoy teniendo en los diferentes reencuentros son en torno a la vida en Kuwait y cómo me va por allí. Hay determinados temas muy recurrentes que salen a cada instante y por los que la gente se suele interesar: que si de verdad hace tanto calor, que cómo van vestidas las mujeres, que si tratan bien a los extranjeros o no, el coste de la vida, el tipo de comida, etc. Yo, aparte de aclarar estas cuestiones, también comento situaciones concretas que me han ido sucediendo estos meses desde que llegué, como la necesidad de ser recatado cuando paseo con mi pareja por un lugar público, el problema de las distancias (algo de lo que por suerte no me quejaré el curso que viene) o mi experiencia con las tormentas de arena. Y, por supuesto, siempre vuelvo a recordar que es Kuwait, no Dubai.























Como digo, estoy disfrutando bastante del regreso, especialmente porque llego justo en el mes de mayo, cuando más bonita está mi ciudad y no damos abasto con tantos eventos y festivales. Aparte, después de este tiempo en Kuwait, echaba de menos el caminar alegremente por aceras en condiciones, sin tragar arena, y cruzar por pasos de cebra con la seguridad de que no me van a intentar atropellar. También alegra el ver a gente bailando y disfrutando de la vida, y descansar por un tiempo de ver tantas caras largas quejándose de todo. Lo mismo suena todo muy tópico. Claro que aquí también hay personas que se empeñan en amargarse y, de paso, fastidiar la vida a todo el mundo pero, por lo general, hay cierta tendencia a mirar las cosas con más optimismo.






Y nada más. Nos seguimos leyendo ya el curso que viene, ya desde Kuwait, si todo sale bien con el nuevo visado. Si alguien se anima a bajar a Córdoba estos meses, decidme. Os deseo, a los que sigáis por Kuwait, una agradable estancia pese al calor que se avecina, y a los que volváis a vuestros lugares de origen, un feliz reencuentro con los que más queréis y un estupendo descanso.

¡Hasta la próxima!


viernes, 20 de abril de 2018

Es Dubai (No Kuwait) (II)




La semana pasada volví a hacer una escapada a Dubai, aunque esta vez por pura diversión y acompañado además de mi novia, la mejor persona con la que poder compartir esta experiencia. Fue un viaje cortito, solo día y medio, pero dio bastante de sí como veréis.


Llegamos un miércoles por la mañana y, tras un pequeño descanso, salimos a comer por el barrio de Bastakiya, la parte más antigua de la ciudad. Encontramos un sitio muy recomendable en una balconada al lado del canal, el restaurante Bayt al Wakeel, desde donde disfrutar de unas vistas que nos recordaron, salvando las distancias, a la zona del Bósforo en Estambul pero a menor escala. Para llegar hasta aquí hay que atravesar parte del zoco antiguo, más atractivo visualmente que el de Kuwait pero también con más vendedores a la caza del turista (se recomienda paciencia). Por el módico precio de 1 dirham (20 céntimos de euro) es posible dar un pequeño paseo en barca hasta la orilla opuesta del canal, donde seguir paseando por la zona del embarcadero.









De vuelta a la orilla del zoco, seguimos paseando en dirección al complejo cultural de Al Fahidi, posiblemente una de las mejores zonas para conocer a fondo la historia y la cultura de los Emiratos. Para abrir boca, hicimos un alto en un fuerte del siglo XVIII que alberga en su interior el museo de Dubai, con diversas salas que repasan el recorrido histórico de esta ciudad. Se han encontrado restos arqueológicos de los primeros emplazamientos humanos aquí, hace 3000 años antes de Cristo, sin embargo, no podemos hablar de Dubai como ciudad en sí hasta ya entrado el siglo XIX, cuando una tribu, Bu Flasa, se instaló en torno a la zona del canal. En aquel entonces todavía no se sabía nada de los yacimientos petrolíferos y pocos podían imaginar que se llegaría a convertir en la metrópoli que es en la actualidad.
Interior del museo


Por la tarde teníamos pensado buscar un sitio desde donde ver la puesta de sol cerca del icónico hotel Burj al Arab, pero no nos dio tiempo y nos fuimos a verla desde la playa Barasti, cerca de donde nos alojábamos. Lo que vimos aquí no tenía nada que ver con un país árabe. Eso más bien parecía Ibiza, con la gente (la inmensa mayoría extranjeros) bebiendo cerveza y bailando música electrónica al atardecer. De momento no me consta que existan sitios así en Kuwait (¿alguien tiene alguna información?). Por la noche quedamos con María, una vieja amiga española que conocí en la India hace 9 años. Estuvimos en la zona de Dubai Marina, una auténtica feria repleta de restaurantes y pubs de todo tipo. Por todo ello no me extraña que Dubai sea una de las ciudades preferidas por los extranjeros que trabajan en el Golfo Pérsico, aunque personalmente yo no sé hasta cuándo podría vivir en esa especie de burbuja.


Al día siguiente teníamos pensado subir al mirador del Burj Khalifa, en cuyos alrededores ya estuve la primera vez en Dubai. María nos recomendó pasar de sacar la entrada turística y subir directamente a un restaurante llamado Atmosphere en la planta 122 del famoso rascacielos y pedir un desayuno, que al final salía más rentable. Llegamos a las 11, con lo que no nos dejaron pasar, así que, como vimos que la cola de turistas era tremendamente larga, decidimos quedarnos dando vueltas por la zona sin más. Más tarde, antes de tirar para el aeropuerto, pasamos por Madinat Jumeirah, una especie de ciudad en miniatura, con sus tiendas, sus restaurantes, hotel, etc., cerca del famoso Burj al Arab, uno de los símbolos de Dubai.

Es interesante ver los esfuerzos que tiene que hacer la gente para sacar el Burj Khalifa entero



Corto pero intenso. Una vez más pude darme cuenta de las enormes diferencias entre Kuwait y Dubai, mucho más si cabe después de explorar las zonas de ocio. No creo que me gustara establecerme allí, pero para escapadas como esta no viene mal. Está bien poder disfrutar de vez en cuando de ciertas “tentaciones”, difíciles de encontrar en el país en el que vivimos. Lo más seguro es que haya más episodios descubriendo más rincones de esta ciudad.


lunes, 9 de abril de 2018

Bueno, bonito y barato


En estos días que he vuelto a pillar vacaciones, he aprovechado para recorrer con calma uno de los lugares en Kuwait que más me gusta, el zoco Mubarakiya, que ya mencioné de pasada en otra entrada. Esta vez pasé algo más de tiempo, escudriñando cada rincón y fijándome más en los detalles de este mercado cuya historia se remonta a unos 200 años atrás. Hoy día sigue siendo uno de los puntos clave del comercio kuwaití.


Pasear por las diferentes galerías del zoco es una buena manera de adentrarse en el Kuwait más pintoresco. Los hilillos de humo del incienso y su olor característico impregnan gran parte del recorrido, salpicado por el colorido de los puestos para todos los gustos. Desde las famosas especias, dátiles y frutos secos, hasta las tiendas de alfombras y prendas de vestir tradicionales, uno se ve envuelto enseguida en una especie de magia, característica de este tipo de rincones en Oriente Medio.



Aparte de hacer compras y conseguir artículos a un precio inferior al de otras zonas comerciales de la ciudad, en Mubarakiya también es posible comer de lujo y disfrutar de un buen café, té o un zumo natural en cualquiera de sus cafeterías y restaurantes. Para mí, los mejores garitos para saborear las delicias locales están en la parte del interior, en un pequeño patio cerca de la zona de las frutas.

Quizás es verdad que este no sea tan espectacular y bullicioso como algunos zocos de otros países árabes, pero Mubarakiya no deja a nadie indiferente. Es uno de los lugares más animados en Kuwait y de paso obligado para cualquier visitante. En este enlace podéis encontrar un plano detallado del recinto, cortesía de Bazaar Town: http://bazaar.town/wp-content/uploads/2015/01/Souq-Al-Mubarakiya-Map.pdf

 

lunes, 2 de abril de 2018

El "mega museo"


El pasado jueves tuve la oportunidad de visitar por primera vez, junto a mi novia y unos amigos, el centro cultural Sheikh Abdullah Al-Salem, inaugurado hace unas pocas semanas. Este complejo de 13 hectáreas, que incluye en su interior seis edificios temáticos y un teatro, es uno de los más grandes del mundo dedicado a la cultura y las ciencias y se ha convertido ya en uno de los lugares emblemáticos de Kuwait, que sigue avanzando en su proceso de modernización.

Cada edificio del complejo está dedicado a un campo de conocimiento. Justo al principio, a la derecha, hay un museo dedicado al espacio. Enfrente, a la izquierda, está el museo de las artes y las ciencias islámicas, que también contiene un centro de bellas artes. Avanzando hacia el fondo, tras dejar atrás el teatro a la derecha, están los dos edificios que componen el museo de ciencia y tecnología, y al final del todo, otras dos estructuras que albergan el museo de historia natural. Cada uno de estos edificios, a su vez, está dividido por salas temáticas con un formato muy interactivo e innovador.


Una de las partes que más me gustó fue el museo de historia natural. Me encantó toda la parte de la historia de la vida en el planeta, desde los primeros organismos pluricelulares hasta nuestros días, pasando por la era de los dinosaurios y otras especies ya extinguidas. Me hizo recordar con cariño la afición que tenía cuando era pequeño a los libros de animales y disfruté repasando conocimientos que aún siguen ahí enquistados en alguna parte de mi cerebro. Otra zona digna de visitar es la de los ecosistemas, en especial la parte en la que se recrea un bosque tropical, aunque sin tantos sudores, eso sí.


La parte dedicada a las ciencias y la tecnología también se distribuye en dos edificios, de los que solo recorrimos la sección del cuerpo humano. Aquí se repasan las funciones fisiológicas y las partes que componen nuestra anatomía, incluyendo un rincón en torno a los procesos psicológicos, donde poner en práctica la memoria a corto plazo o comprobar el perfil de personalidad a través de un test, entre otras cosas.

La experiencia fue sensacional pero nos dejo exhaustos a todos. En las dos horas y media que pasamos allí solo nos dio tiempo a ver una tercera parte de todo el centro, así que habrá que repetir. En el siguiente enlace podéis encontrar toda la información acerca de este lugar incluyendo precios y horarios: https://www.ascckw.com/
Aprovechad que todavía no ha llegado el calor fuerte y haced una visita porque merece mucho la pena.